La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, acusó el martes a Rusia «de utilizar el gas como arma» en una «guerra híbrida» contra Moldavia, cuyo territorio separatista prorruso de Transnistria dejó de recibir gas en enero.
«Rusia continúa utilizando el gas como arma y Moldavia es nuevamente el blanco de su guerra híbrida», denunció la diplomática en X.
Kallas conversó con el primer ministro de Moldavia, Dorin Recean, para reafirmar la solidaridad inquebrantable» de la UE con el país, indicó.
«Gracias al apoyo de la UE, Moldavia se mantiene resiliente y bien conectada a las redes energéticas europeas», afirmó Kallas.
La tensión ha aumentado entre Rusia y Moldavia, cuya región separatista de Transnistria teme quedarse sin electricidad tras el fin del suministro del gas ruso.
El gigante ruso Gazprom anunció en diciembre el corte del suministro a Moldavia en medio de un diferente financiero con esta exrepública soviética con aspiraciones europeas.
La disputa sobre el monto de la deuda con Gazprom -más de 700 millones según Rusia pero solo 9 millones según Moldavia- llevó a la empresa a cerrar el grifo desde el 1 de enero.
El primer ministro moldavo Recean denunció recientemente que Rusia busca «provocar inestabilidad en la región y, sobre todo, influir en los resultados de las elecciones parlamentarias del próximo otoño».
