La inflación creció en enero en Reino Unido un 3% interanual,anunció el miércoles la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), superando las expectativas, acompañada de un crecimiento lento, que coloca al Banco de Inglaterra y al gobierno laborista en posición delicada.
Esta cifra es significativamente superior a las expectativas de los analistas consultados por Bloomberg, que esperaban un aumento del 2,8%.
Esto se explica, según Grant Fitzner, economista de la ONS, «por una reducción menos significativa de lo habitual en las tarifas aéreas en esta época del año» y por el aumento del coste de los alimentos y bebidas no alcohólicas.
Las nuevas normas del IVA en las escuelas privadas, que han provocado un aumento de las tasas de matrícula desde enero, también contribuyen a este repunte.
La inflación se situó en su nivel más bajo en tres años en septiembre, en un 1,7%, antes de subir en octubre (2,3%) y noviembre (2,6%), para volver a caer ligeramente en diciembre (2,5%).
«Llevar más dinero a los bolsillos de la gente es mi misión número uno. Es por ello tratamos de ir rápido en generar crecimiento económico», dijo la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, en un comunicado, sin hablar de la cifra de inflación de enero.
Este aumento mete un poco más de presión a la ministra porque se produce en un contexto económico sombrío, después de que el Producto Interior Bruto (PIB) británico sólo aumentara un 0,1% en el cuarto trimestre, tras un crecimiento nulo en el tercero.
