Fátima Ramos Herrera, de 25 años, fue una de las víctimas de la masacre ocurrida el 9 de noviembre de 2024 en el bar ‘Los Cantaritos’ en Querétaro. La joven, conocida por su activismo en favor de una movilidad más sustentable, había invitado a su prima a salir esa noche para honrar el cumpleaños de su padre, José Luis Ramos Ortiz, quien falleció en marzo de ese año. Su madre había muerto 15 años antes.
Fátima, que compartía la pasión por el ciclismo y el activismo con su padre, era una figura destacada en la ciudad, especialmente por su trabajo en la organización Saca la bici, donde se encargaba de las redes sociales. Estudiaba Administración de Empresas en la Universidad Autónoma de Querétaro, pero decidió tomar una pausa al inicio del año para lidiar con el duelo por la pérdida de su padre. Durante ese tiempo, vivió en Ciudad de México y regresó a Querétaro dos meses antes de la tragedia.
La noticia de su muerte ha conmocionado a la comunidad de Querétaro, que la recordará por su lucha por una ciudad más sostenible y su compromiso con la causa del ciclismo.
