A 80 años de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, nuevas imágenes históricas vuelven a mostrar la magnitud de la tragedia que marcó el final de la Segunda Guerra Mundial.
El 6 y 9 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó las primeras y únicas bombas atómicas usadas en un conflicto bélico, provocando la muerte inmediata de decenas de miles de personas y dejando secuelas físicas y emocionales en generaciones enteras.
Las fotografías, algunas inéditas, capturan escenas de devastación total: edificios reducidos a escombros, nubes de polvo cubriendo el cielo y sobrevivientes heridos en busca de ayuda.
“Las imágenes son un recordatorio doloroso de las consecuencias de la guerra nuclear”, señaló un historiador japonés.
Además de documentar la destrucción, las imágenes muestran la resiliencia de los sobrevivientes y el proceso de reconstrucción de ambas ciudades, que hoy son símbolo de paz y reconciliación.
La exhibición fotográfica forma parte de las actividades conmemorativas organizadas en Japón para reafirmar su compromiso con el desarme nuclear y evitar que tragedias como estas vuelvan a repetirse.
