Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) advierte que el cerebro de los astronautas se desplaza y se deforma tras estancias prolongadas en microgravedad, un fenómeno que representa un desafío para NASA ante futuras misiones de larga duración.
La investigación, difundida por The Conversation y basada en resonancias magnéticas de 26 tripulantes, comparó imágenes cerebrales antes y después de vuelos espaciales. Los resultados muestran que el encéfalo se mueve sistemáticamente hacia arriba y hacia atrás cuando desaparece la gravedad terrestre.
Los científicos identificaron cambios milimétricos en más de 100 regiones del cerebro. En misiones cercanas a un año en la Estación Espacial Internacional, algunas áreas se desplazaron más de 2 milímetros.
Los especialistas explican que en microgravedad los fluidos corporales se redistribuyen hacia la cabeza, alterando la presión interna del cráneo y generando tensiones distintas a las que existen en la Tierra.
