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China rechaza nuevas sanciones de Estados Unidos
El gobierno de China ordenó a sus empresas no reconocer ni cumplir las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra cinco refinerías acusadas de comprar petróleo procedente de Irán.
La medida fue respaldada por el Ministerio de Comercio chino mediante una ley de bloqueo aprobada en 2021, utilizada para contrarrestar sanciones extranjeras consideradas extraterritoriales.
Las compañías señaladas por Washington son:
- Hengli Petrochemical
- Shandong Jincheng Petrochemical Group
- Hebei Xinhai Chemical Group
- Shouguang Luqing Petrochemical
- Shandong Shengxing Chemical
Beijing calificó las sanciones como una violación del derecho internacional y de las normas básicas que regulan las relaciones entre Estados.
También hay restricciones financieras
Aunque China ha mostrado públicamente su rechazo a las medidas estadounidenses, diversos reportes indican que autoridades financieras habrían solicitado a bancos nacionales suspender temporalmente nuevos préstamos en yuanes a algunas de las refinerías afectadas.
Esta situación refleja la complejidad del conflicto: mientras el gobierno defiende a sus empresas frente a las sanciones extranjeras, también busca gestionar cuidadosamente los riesgos financieros asociados.
China sigue siendo el principal comprador de petróleo iraní
La disputa tiene relevancia mundial debido a la estrecha relación energética entre China e Irán.
Se estima que China adquiere más del 80% del petróleo iraní exportado por vía marítima, convirtiéndose en el principal sostén comercial del sector petrolero iraní pese a las restricciones internacionales.
Las sanciones forman parte de la estrategia estadounidense para limitar los ingresos energéticos de Teherán y presionar sobre su programa nuclear y sus actividades regionales.
Las importaciones de petróleo chino caen a mínimos de una década
Paralelamente al conflicto diplomático, analistas energéticos observan otro fenómeno relevante: China ha reducido significativamente sus compras de crudo en los mercados internacionales.
Durante mayo de 2026, las importaciones chinas habrían descendido a aproximadamente 6.78 millones de barriles diarios, el nivel mensual más bajo en casi diez años.
La caída responde principalmente al uso de enormes reservas estratégicas acumuladas durante años, lo que ha permitido a las refinerías mantener operaciones sin depender tanto de nuevas compras externas.
Las reservas podrían agotarse más rápido de lo esperado
Expertos del sector energético consideran que esta estrategia tiene límites.
Aunque China llegó a acumular entre 1.2 y 1.3 mil millones de barriles en inventarios, la demanda interna de combustibles continúa siendo elevada. Las refinerías siguen procesando millones de barriles diarios para abastecer al mercado doméstico y las exportaciones.
Además, las opciones de suministro se han reducido debido a:
- Restricciones sobre petróleo venezolano.
- Tensiones comerciales con Estados Unidos.
- Competencia con India por barriles rusos.
- Vencimiento de exenciones relacionadas con crudo ruso.
El regreso de China al mercado podría elevar los precios
Analistas advierten que, si las reservas continúan disminuyendo, las refinerías chinas tendrán que regresar de forma más agresiva al mercado internacional para asegurar el suministro.
Ese escenario podría coincidir con uno de los momentos más delicados para la oferta mundial de petróleo.
Las tensiones en Medio Oriente continúan generando incertidumbre sobre la disponibilidad de crudo, mientras organismos internacionales han advertido sobre posibles riesgos de suministro durante los próximos meses.
Un factor clave para la economía mundial
La combinación entre sanciones estadounidenses, compras de petróleo iraní, restricciones sobre productores sancionados y una eventual recuperación de las importaciones chinas convierte a China en uno de los actores más importantes para la evolución del mercado energético global.
Si el gigante asiático aumenta nuevamente sus compras en un contexto de oferta limitada, los precios internacionales del petróleo podrían enfrentar nuevas presiones alcistas, con impacto directo en combustibles, transporte, inflación y crecimiento económico en distintas regiones del mundo.
