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Las autoridades de Nueva York investigan un brote de legionelosis que ha dejado cuatro personas fallecidas y 76 casos confirmados en el Upper East Side de Manhattan.
Aunque aún no se ha identificado el origen del brote, las investigaciones apuntan a que una torre de refrigeración podría estar relacionada con la propagación de la bacteria. Hasta el momento, siete personas permanecen hospitalizadas, mientras que decenas de pacientes ya fueron dados de alta.
¿Qué es la legionelosis?
La legionelosis, también conocida como enfermedad del legionario, es una infección pulmonar grave causada por la bacteria Legionella.
Esta bacteria habita de forma natural en ambientes de agua dulce, pero puede multiplicarse en sistemas artificiales de agua si no reciben el mantenimiento adecuado, como:
- Torres de refrigeración.
- Sistemas de aire acondicionado con agua.
- Jacuzzis.
- Fuentes ornamentales.
- Redes de agua en edificios de gran tamaño.
Cuando estas instalaciones contienen la bacteria, pueden liberar pequeñas gotas de agua contaminada que son inhaladas por las personas.
¿Cómo se contagia?
La legionelosis no se transmite de persona a persona.
El contagio ocurre principalmente al inhalar diminutas gotas de agua que contienen la bacteria Legionella.
Los especialistas señalan que el riesgo aumenta cuando existen sistemas de agua contaminados que generan vapor o aerosoles.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas suelen aparecer entre dos y 14 días después de la exposición.
Los principales signos de la enfermedad incluyen:
- Tos.
- Fiebre alta.
- Escalofríos.
- Dolor de cabeza.
- Dolor en el pecho.
- Dificultad para respirar.
- Fatiga intensa.
Algunas personas también pueden presentar:
- Náuseas.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Confusión o alteraciones del estado mental.
Debido a que los síntomas son similares a los de otras neumonías, el diagnóstico requiere pruebas específicas.
¿Qué tan peligrosa es?
La enfermedad del legionario puede provocar complicaciones graves si no se trata a tiempo.
Entre ellas se encuentran:
- Insuficiencia respiratoria.
- Insuficiencia renal.
- Sepsis.
De acuerdo con especialistas, aproximadamente una de cada diez personas que desarrolla esta infección puede fallecer a causa de sus complicaciones, especialmente quienes son adultos mayores o presentan enfermedades previas.
La bacteria también puede causar la llamada fiebre de Pontiac, una infección mucho más leve que produce síntomas similares a los de una gripe y no afecta los pulmones.
¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento?
El diagnóstico comienza con la valoración médica y, generalmente, una radiografía de tórax para detectar signos de neumonía.
Para confirmar la infección pueden realizarse estudios como:
- Análisis de orina.
- Pruebas de sangre.
- Cultivos o análisis de esputo.
El tratamiento consiste principalmente en antibióticos, los cuales son más efectivos cuando se administran de forma temprana.
En los casos más graves puede ser necesaria la hospitalización para brindar apoyo respiratorio y tratar las posibles complicaciones.
Investigan el origen del brote en Nueva York
Las autoridades sanitarias continúan investigando cuál fue la fuente del brote registrado en Manhattan.
Mientras tanto, el caso ha reavivado el debate sobre el mantenimiento de las torres de refrigeración y otros sistemas de agua en edificios de gran tamaño.
Tras un brote similar ocurrido el año pasado en Harlem, la ciudad reforzó la normativa para exigir inspecciones periódicas de estos sistemas. Ahora, autoridades locales impulsan nuevas medidas para identificar con mayor rapidez instalaciones que incumplan las revisiones obligatorias y reducir el riesgo de futuros contagios.
