Table of Contents
Un adulto desconocido se acerca a un niño y le pregunta: “¿Me ayudas a buscar algo?” o “¿puedes acompañarme?”.
Para un menor, la petición puede parecer inofensiva. Incluso puede interpretar que ayudar a esa persona es lo correcto.
Por esta razón, enseñar reglas sencillas de seguridad puede ayudar a los menores a reaccionar ante situaciones que los hagan sentir incómodos o impliquen alejarse de un lugar seguro.
La regla que los niños pueden aprender
Una recomendación sencilla de seguridad infantil ante desconocidos consiste en explicar que un adulto que necesita asistencia debe buscar a otro adulto.
Un menor no tiene que acompañar a una persona desconocida para ayudarla, especialmente cuando esto implica trasladarse a otro sitio.
La regla puede aplicarse ante solicitudes para buscar una mascota, encontrar un objeto, dar indicaciones o acompañar a alguien.
¿Qué debe hacer el niño?
Si una persona desconocida le pide que la acompañe, el menor puede seguir instrucciones previamente establecidas con sus padres o cuidadores.
Entre las acciones que puede aprender están:
- No acompañar a desconocidos a otro lugar.
- Mantener distancia física.
- Alejarse si la situación genera inseguridad.
- Buscar inmediatamente a un padre, cuidador, maestro u otro adulto de confianza.
- Informar lo ocurrido aunque finalmente no haya sucedido nada.
El objetivo es que el niño tenga instrucciones fáciles de recordar y aplicar.
No todas las situaciones de riesgo parecen peligrosas
La seguridad infantil no debe centrarse únicamente en reconocer personas con una apariencia determinada.
Una interacción puede comenzar con una conversación cotidiana o una petición aparentemente normal.
Por ello, resulta más práctico enseñar a los menores a identificar conductas y situaciones que requieren precaución, en lugar de intentar reconocer a una persona peligrosa por su aspecto.
Establecer adultos de confianza
Los padres y cuidadores pueden definir previamente quiénes son las personas autorizadas para recoger, acompañar o trasladar al menor.
El niño debe conocer sus nombres y saber qué hacer cuando alguien diferente intenta llevárselo.
También es conveniente establecer un procedimiento para situaciones inesperadas, como un cambio de persona encargada de recogerlo en la escuela.
Practicar situaciones puede facilitar la reacción
Las reglas de seguridad pueden explicarse mediante ejemplos adaptados a la edad del menor.
Por ejemplo, los padres pueden preguntarle qué haría si una persona le solicita ayuda para encontrar una mascota o le pide acompañarla hasta un automóvil.
Estos ejercicios permiten comprobar si el niño comprende que no debe trasladarse con alguien sin autorización.
Seguridad sin generar miedo
La prevención busca proporcionar herramientas claras para que los niños sepan cómo actuar, sin necesidad de presentar todas las interacciones con desconocidos como una amenaza.
Una instrucción sencilla puede ser suficiente: si un adulto desconocido necesita ayuda, el niño no tiene que acompañarlo y puede buscar a un adulto de confianza.
Hablar periódicamente sobre estas reglas permite reforzar la seguridad infantil ante desconocidos y comprobar que el menor sabe a quién acudir cuando enfrenta una situación inesperada.
