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Mientras las grandes compañías tecnológicas invierten millones en el desarrollo de dispositivos plegables, un estudiante chino de 17 años consiguió fabricar su propio smartphone plegable funcional desde su habitación.
Se trata de Lan Bowen, alumno de la escuela secundaria Yiling, ubicada en Yichang, en la provincia china de Hubei. El joven utilizó una impresora 3D y componentes recuperados de teléfonos antiguos de su familia para construir un dispositivo con un diseño diferente a los modelos disponibles en el mercado.
El proceso fue presentado en un video publicado el 16 de febrero de 2025. La grabación superó los cuatro millones de reproducciones y recibió cientos de miles de reacciones en redes sociales.
¿Cómo construyó su teléfono plegable?
Lan Bowen comenzó desmontando varios teléfonos antiguos para recuperar componentes que todavía funcionaban.
De estos dispositivos obtuvo piezas electrónicas que posteriormente adaptó a una estructura diseñada por él mismo. La carcasa y otros elementos fueron fabricados mediante modelos digitales y una impresora 3D.
El joven compró la impresora por aproximadamente 2 mil yuanes, una cantidad equivalente a cerca de 250 euros en el momento en que se dio a conocer el proyecto.
Entre los elementos utilizados se encontraban:
- Componentes procedentes de teléfonos antiguos.
- Una pantalla flexible.
- Una carcasa fabricada mediante impresión 3D.
- Una bisagra desarrollada específicamente para el proyecto.
- Piezas modificadas para conectar los componentes internos.
El proyecto ocupó buena parte de sus vacaciones de invierno y requirió numerosas pruebas antes de obtener un modelo funcional.
La pantalla se pliega hacia afuera
La principal diferencia del dispositivo creado por Lan Bowen se encuentra en la dirección del pliegue.
La mayoría de los teléfonos plegables verticales disponibles comercialmente doblan la pantalla hacia el interior. De esta manera, el panel principal queda protegido cuando el dispositivo está cerrado.
El prototipo del estudiante hace lo contrario: la pantalla se dobla hacia afuera y permanece visible alrededor del teléfono cuando está plegado.
Esta configuración evita la necesidad de instalar una segunda pantalla exterior, aunque también deja el panel flexible más expuesto a golpes y rayones.
Lan explicó que decidió experimentar con este formato después de observar que en el mercado existían teléfonos plegables horizontales y modelos verticales con pliegue interior, pero pocas propuestas verticales con la pantalla hacia afuera.
Tuvo que rehacer el diseño varias veces
Uno de los principales retos fue conseguir que la pantalla flexible pudiera doblarse sin romperse ni perder la conexión con el resto del dispositivo.
Los paneles plegables son componentes delicados que requieren controlar cuidadosamente el radio de curvatura. Una presión excesiva o una bisagra mal diseñada puede dañar la pantalla.
Lan realizó varias versiones de la estructura y modificó repetidamente la carcasa, la bisagra y la distribución de los componentes internos.
También tuvo que encontrar espacio suficiente para instalar las piezas electrónicas sin impedir que el dispositivo pudiera abrirse y cerrarse.
El resultado fue un prototipo capaz de funcionar como un teléfono convencional, aunque todavía presentaba limitaciones propias de un proyecto artesanal.
¿Qué funciones tiene el smartphone?
El teléfono construido por el joven puede realizar las funciones básicas de un smartphone.
El dispositivo permite utilizar aplicaciones, navegar por su sistema, reproducir contenido y ejecutar las operaciones habituales del teléfono del que procedían sus componentes.
Sin embargo, no fue desarrollado completamente desde cero. Lan reutilizó la electrónica y parte del sistema de teléfonos existentes, mientras que su principal aportación fue el rediseño de la estructura, la bisagra y la distribución de las piezas.
Por ello, el proyecto puede describirse como una modificación avanzada o un prototipo artesanal, en lugar de un dispositivo creado íntegramente con componentes propios.
Un teléfono más grueso que los modelos comerciales
El prototipo mide aproximadamente 16 milímetros de grosor cuando está cerrado.
Aunque es más grueso y menos refinado que muchos teléfonos plegables comerciales, el resultado llamó la atención debido a los recursos limitados con los que fue construido.
Las compañías especializadas cuentan con laboratorios, equipos de ingeniería, materiales avanzados y procesos industriales para reducir el peso y el grosor de sus dispositivos.
Lan Bowen, en cambio, desarrolló el proyecto utilizando una impresora doméstica, piezas recuperadas y herramientas disponibles para un estudiante.
La empresa Vivo elogió su proyecto
La creación recibió comentarios positivos de internautas y llamó la atención de la industria tecnológica china.
La compañía de teléfonos Vivo reconoció públicamente el trabajo del estudiante y elogió la solución desarrollada para el dispositivo plegable.
El reconocimiento resulta relevante porque el diseño de una bisagra para una pantalla flexible es uno de los aspectos más complejos de los teléfonos plegables.
Los fabricantes comerciales someten estos mecanismos a miles de pruebas para evaluar su resistencia, la presión ejercida sobre el panel y el desgaste provocado por el uso cotidiano.
No es un producto listo para salir al mercado
A pesar de que el teléfono funciona, el propio creador reconoce que todavía se encuentra en una etapa experimental.
El dispositivo tiene una carcasa más gruesa, acabados artesanales y una pantalla exterior que queda expuesta cuando está cerrado.
También sería necesario evaluar aspectos como:
- La resistencia de la bisagra.
- La duración de la batería.
- La protección contra golpes y polvo.
- El calentamiento de los componentes.
- La seguridad eléctrica.
- La estabilidad de las conexiones internas.
- La cantidad de pliegues que puede soportar la pantalla.
Estas limitaciones no disminuyen el mérito del proyecto, pero muestran la diferencia entre un prototipo personal y un producto fabricado para su venta masiva.
El potencial del reciclaje tecnológico
El proyecto también demuestra que algunos componentes de teléfonos antiguos pueden tener una segunda vida.
Aunque no todas las piezas pueden reutilizarse fácilmente, las pantallas, cámaras, altavoces, motores de vibración, botones y circuitos pueden servir para crear prototipos o desarrollar proyectos educativos.
La impresión 3D facilita este tipo de experimentos porque permite fabricar carcasas y piezas personalizadas sin depender de procesos industriales costosos.
Si una primera versión no funciona correctamente, el diseño digital puede modificarse y volver a imprimirse.
Una idea diferente a los teléfonos plegables actuales
Lan Bowen no se limitó a copiar exactamente un modelo comercial. Su propuesta utilizó un sistema de pliegue exterior que modifica la manera en que se distribuyen la pantalla y los componentes.
Aunque este formato tiene desventajas, como la menor protección del panel, también puede reducir la necesidad de utilizar una pantalla secundaria.
Algunos fabricantes ya han experimentado con dispositivos que se doblan hacia afuera, pero este tipo de diseño continúa siendo menos común que las estructuras con pliegue interior.
Un proyecto que se volvió viral
La historia del joven se difundió rápidamente porque combina tecnología, reciclaje y creatividad.
El video del proceso mostró que el estudiante no solo ensambló piezas, sino que tuvo que analizar problemas de diseño, fabricar prototipos y corregir errores hasta lograr que la pantalla se doblara correctamente.
Su trabajo demuestra que la innovación no siempre comienza en el laboratorio de una gran empresa. También puede surgir en la habitación de un estudiante con piezas usadas, herramientas accesibles y la disposición de repetir un diseño hasta conseguir que funcione.
