En el contexto del debate sobre el elevado gasto público, el persistente déficit fiscal y la alta emisión monetaria, surge otro tema de discusión que requiere atención urgente: la intensa carga tributaria. Durante las campañas presidenciales, se plantearon propuestas de todo tipo, pero todos los candidatos coincidieron en la necesidad de reducir los impuestos a las pymes para facilitar la creación de nuevas empresas y la generación de más empleo.
Finalmente, será Javier Milei quien liderará la próxima administración, aunque no todas las decisiones recaerán en él. La reforma tributaria de fondo deberá discutirse en el Congreso, y cada gobernador e intendente tendrá que tomar sus propias decisiones respecto a los tributos de índole provincial y municipal.
Lo cierto es que, en la actualidad, las pequeñas y medianas empresas pagan un promedio de 33 impuestos y deben cumplir con regímenes especiales de retenciones y percepciones según sus actividades. Así lo indica un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) basado en la situación actual, previa al cambio de gobierno.
Cabe señalar que no es una situación nueva. Desde hace años, las empresas vienen reclamando por la elevada cantidad de impuestos que deben afrontar. En 2020, la Oficina de Presupuesto del Congreso realizó un relevamiento que expuso un sistema tributario de gran complejidad.
