Apenas ha transcurrido un mes desde que Alejandro Armenta Mier asumió el gobierno, un periodo breve y todavía insuficiente para emitir juicios concluyentes sobre su desempeño, especialmente en el complejo tema de la seguridad.
Sin embargo, el inicio de su administración deja entrever rasgos distintivos que podrían marcar su estilo de gobernar y su postura política.
En estas primeras semanas, destaca un esfuerzo por reducir la crispación política, estableciendo un tono más conciliador en comparación con administraciones previas.
Este enfoque, aunque prometedor, plantea incógnitas sobre si será suficiente para enfrentar los retos del estado, especialmente en áreas sensibles como la seguridad pública y el desarrollo social.
El gobierno de Armenta Mier apenas comienza, y el verdadero desafío será transformar las promesas iniciales en acciones concretas que beneficien a la ciudadanía.
El tiempo, como siempre, será el juez más severo y justo en esta nueva etapa para el estado.
