Table of Contents
A pesar de las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia, una nueva misión espacial conjunta llegó con éxito a la Estación Espacial Internacional (EEI), donde permanecerá durante aproximadamente ocho meses.
La misión despegó desde Kazajistán
La tripulación está integrada por el astronauta de la NASA, Anil Menon, y los cosmonautas de Roscosmos, Pyotr Dubrov y Anna Kikina.
Los tres despegaron a bordo de la nave Soyuz MS-29 desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán. Cerca de tres horas después del lanzamiento, la cápsula se acopló de forma automática y sin contratiempos a la Estación Espacial Internacional.
Cooperación pese a las diferencias políticas
El lanzamiento contó con la presencia del administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien asistió al despegue en lo que representó la primera visita de un director de la agencia estadounidense a Baikonur en ocho años.
Antes de la misión, Isaacman sostuvo reuniones con el director de Roscosmos, Dmitry Bakanov, y con el viceprimer ministro ruso Denis Manturov, donde dialogaron sobre la cooperación en la Estación Espacial Internacional y otros proyectos espaciales.
La EEI mantiene la colaboración internacional
Durante su estancia, los nuevos tripulantes trabajarán junto a astronautas de la NASA, la Agencia Espacial Europea y Roscosmos que ya se encuentran a bordo del laboratorio orbital.
Aunque la invasión rusa a Ucrania deterioró la relación entre Moscú y Washington desde 2022, ambos países han mantenido los vuelos conjuntos hacia la EEI mediante acuerdos de intercambio de tripulaciones.
Artemis y otros proyectos siguen en pausa
Si bien la cooperación en la Estación Espacial Internacional continúa, otros proyectos conjuntos han quedado suspendidos.
Entre ellos destaca la posible participación de Rusia en el programa Artemis, impulsado por la NASA para el regreso de la humanidad a la Luna. En cambio, Roscosmos ha fortalecido su colaboración con China para futuras misiones de exploración lunar.
La misión Soyuz MS-29 representa un nuevo ejemplo de cómo la exploración espacial sigue siendo uno de los pocos ámbitos donde Estados Unidos y Rusia mantienen una colaboración activa, pese al complejo escenario geopolítico actual.
