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Los ataques aéreos contra Irán continúan intensificándose mientras la vida cotidiana en la capital, Teherán, se ve profundamente alterada por la guerra iniciada el 28 de febrero tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra objetivos militares y políticos del país.
De acuerdo con la organización Human Rights Activists News Agency (HRNA), más de 1,100 civiles han muerto desde el inicio de los bombardeos. Las autoridades iraníes también reportaron que al menos 160 personas fallecieron, en su mayoría menores de edad, tras un ataque contra una escuela primaria en la ciudad de Minab.
Teherán bajo bombardeos y con fuertes medidas de seguridad
Residentes citados en reportes señalan que varias zonas de Teherán han sufrido daños por las explosiones. Algunos habitantes indican que los ataques se han vuelto constantes y que el impacto de las detonaciones ha provocado daños en viviendas cercanas a instalaciones militares.
El gobierno iraní ha incrementado los controles de seguridad en las calles con puestos de control y presencia policial. Testimonios indican que las autoridades también han enviado mensajes de advertencia a la población para evitar protestas o críticas contra el régimen.
Escasez y dificultades para la población
El conflicto también ha provocado problemas en el abastecimiento de productos básicos. Habitantes reportan largas filas para comprar gasolina y pan, además del aumento de precios de alimentos como huevos y papas.
Muchos comercios permanecen cerrados y algunos cajeros automáticos dejaron de funcionar, mientras que la mayoría de las personas permanece en sus hogares y solo sale para comprar alimentos o artículos esenciales.
Las comunicaciones también se han visto afectadas por bloqueos de internet, lo que dificulta el contacto entre familias y limita la circulación de información dentro del país.
