Beijing, China.— En un giro tecnológico importante, empresas chinas han comenzado a desarrollar baterías de iones de sodio, una alternativa más accesible y sostenible frente al litio, mineral clave pero costoso y limitado.
Aunque China es líder mundial en la producción de baterías de litio, la transición hacia tecnologías más limpias y económicas ha impulsado a varios fabricantes a invertir en la producción masiva de baterías basadas en sal común.
Estas nuevas baterías están pensadas principalmente para vehículos eléctricos de dos ruedas, muy populares en ciudades densamente pobladas del país. La innovación no solo busca reducir costos, sino también disminuir la dependencia de minerales como el cobalto y el níquel, cuyos precios han sido volátiles.
Según un reciente informe de la BBC, ya se están probando prototipos comerciales con resultados prometedores en cuanto a capacidad, seguridad y eficiencia, lo que podría marcar un antes y un después en la industria energética global.
