El gobierno de China ordenó a sus principales refinerías suspender temporalmente las exportaciones de gasolina y diésel ante la interrupción del suministro de crudo provocada por la crisis en el golfo Pérsico.
Funcionarios de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China sostuvieron reuniones con ejecutivos del sector petrolero para solicitar la suspensión inmediata de nuevos envíos de combustibles refinados.
La instrucción también incluye frenar la firma de nuevos contratos y negociar la cancelación de exportaciones previamente acordadas. Sin embargo, se establecieron excepciones para combustible de aviación y búnkeres almacenados en depósitos aduaneros, así como para suministros destinados a Hong Kong y Macao.
La medida ocurre en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, situación que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
China es el tercer mayor exportador de combustibles refinados en Asia, detrás de Corea del Sur y Singapur, aunque gran parte de su producción se destina al consumo interno.
