Ante el deterioro acelerado del ecosistema marino por el cambio climático, investigadores del Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS) desarrollan una estrategia para fortalecer la resistencia de los corales frente al aumento de temperaturas.
El biólogo marino Matthew Nitschke explicó que el proceso consiste en cultivar corales en condiciones de altas temperaturas y seleccionar, mediante un proceso similar a la selección natural, aquellas células con material genético capaz de tolerar el calor. Posteriormente, estas cepas resistentes se reintroducen en los arrecifes.
La técnica se basa en la relación entre los corales y las zooxantelas, algas microscópicas que viven en su tejido y les proporcionan nutrientes esenciales a cambio de protección y acceso a la luz solar.
El aumento de la temperatura y la acidificación del océano provocan estrés térmico y blanqueamiento, fenómeno en el que los corales expulsan a las algas y pierden su principal fuente de energía. La investigación busca reducir ese impacto y aumentar la resiliencia de los arrecifes ante escenarios de calentamiento.
