Un experimento realizado por investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres mostró cómo partículas de contaminación del aire pueden adherirse a los glóbulos rojos tras una breve exposición en una avenida con tráfico intenso en el centro de Londres.
El análisis, encabezado por el profesor Jonathan Grigg, consistió en permanecer 10 minutos respirando aire urbano y posteriormente examinar una muestra de sangre bajo microscopio. En ella se observaron pequeños puntos negros adheridos a los glóbulos rojos, identificados como partículas PM2.5, fragmentos de carbono y otras sustancias derivadas de la combustión incompleta de combustible.
De acuerdo con los investigadores, en promedio uno de cada dos o tres mil glóbulos rojos contenía fragmentos de contaminación. Considerando que un adulto tiene alrededor de cinco litros de sangre, se estima que podría haber hasta 80 millones de glóbulos rojos transportando estas partículas por el cuerpo.
El equipo señaló que los niveles en sangre disminuyen tras aproximadamente dos horas respirando aire limpio. Sin embargo, las partículas no se exhalan; parte podría eliminarse por los riñones y otra depositarse en distintos órganos.
La Organización Mundial de la Salud estima que el 99% de la población mundial respira aire contaminado y que esto provoca siete millones de muertes anuales. En Reino Unido, un informe del Real Colegio de Médicos calcula 30 mil muertes al año asociadas a la mala calidad del aire.
Los expertos vinculan la contaminación atmosférica con inflamación sistémica, mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, activación de células cancerosas, afectaciones durante el embarazo y posible aceleración de procesos como la demencia.
Entre las recomendaciones para reducir la exposición se encuentran caminar por calles menos transitadas, mantener distancia del tráfico y, en algunos casos clínicamente vulnerables, usar mascarillas tipo FFP2 en zonas con alta contaminación.
