La agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, en inglés) anunció este miércoles que una grave crisis financiera la había obligado esta semana a despedir a cientos de empleados de Gaza que ya habían abandonado el territorio.
«El martes, 571 miembros del personal local de la UNRWA, fuera de Gaza, fueron informados de que serían separados de la agencia con efecto inmediato», señaló un portavoz de esa agencia a la AFP en un correo electrónico.
De acuerdo con la fuente, una «crisis financiera sin precedentes» obligó a la agencia a adoptar medidas de control de costos desde principios del año pasado.
Durante más de siete décadas, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo ha brindado ayuda y asistencia a los refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, Líbano, Jordania y Siria.
Sin embargo, la agencia ha visto disminuir las contribuciones voluntarias de las que depende a medida que se ha convertido en el foco de críticas y ataques por parte de Israel.
El trabajo que la UNRWA tenía encomendado costó alrededor de 880 millones de dólares en 2025, pero la agencia recibió solo alrededor de 570 millones de dólares en contribuciones, dijo el portavoz.
«Tal como están las cosas, esperamos un déficit sustancial en 2026», advirtió.
Todo el personal afectado por el anuncio de esta semana había trabajado originalmente en la Franja de Gaza, pero había logrado irse al inicio de la guerra que estalló allí luego de los ataques de Hamás dentro de Israel el 7 de octubre de 2023.
El portavoz subrayó que la UNRWA, que ha visto morir a más de 300 de sus empleados en Gaza desde el inicio de la guerra, todavía tenía alrededor de 12.000 empleados trabajando dentro del territorio palestino.
Israel prohibió a la UNRWA operar en su territorio, acusó a la agencia de proporcionar cobertura a los militantes de Hamás y afirmó que algunos de sus empleados participaron en el ataque del 7 de octubre de 2023.
La decisión del martes fue «extremadamente difícil y es resultado de un panorama financiero muy desafiante, así como de intensas campañas de difamación para socavar a la UNRWA y disuadir a sus donantes de apoyarla», apuntó el portavoz.
Hamás, por su parte, emitió este miércoles un comunicado en que calificó la medida de «injusta y de violación de los derechos fundamentales de estos empleados».
«Hacemos un llamamiento a la UNRWA para que asuma su papel y responsabilidades hacia el pueblo palestino y sus empleados», señaló.
