La deuda nacional de Estados Unidos llegó a un máximo histórico de 37 billones de dólares, impulsada por un gasto gubernamental elevado y tasas de interés altas que encarecen el financiamiento.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, solo en el último año fiscal la deuda aumentó 1.8 billones de dólares. El gasto en programas como el seguro social, salud, defensa y el pago de intereses ha sido determinante.
El Comité para un Presupuesto Federal Responsable advirtió que el costo de intereses ya supera al presupuesto de defensa y representa uno de los principales riesgos para la estabilidad económica del país.
Economistas señalan que el aumento constante podría limitar la capacidad del gobierno para responder a crisis futuras y presionar la inflación si se incrementa la emisión de deuda.
Actualmente, la deuda equivale a más del 120% del Producto Interno Bruto (PIB), una proporción que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. La Reserva Federal mantiene tasas de interés elevadas para controlar la inflación, lo que incrementa el costo de los pagos anuales.
