La justicia peruana impuso este miércoles una condena de 13 años y cuatro meses al expresidente Alejandro Toledo por el manejo indebido de recursos provenientes de empresas constructoras brasileñas, entre ellas Odebrecht y Camargo Correa. Esta decisión se suma a la sentencia anterior de 2024, cuando Toledo recibió 20 años y seis meses de prisión por recibir sobornos por un monto aproximado de 35 millones de dólares de Odebrecht.
El exmandatario se encontraba bajo custodia en Estados Unidos desde 2023 y fue extraditado a Perú el 23 de abril de ese mismo año, siendo recluido en un penal exclusivo para expresidentes en Lima. Según las investigaciones fiscales, Toledo habría utilizado cerca de 5,1 millones de dólares para la adquisición de propiedades y pago de hipotecas en Perú a través de dos empresas de fachada, Ecoteva Consulting Group y Ecotaste Consulting, con sede en Costa Rica.
El fallo refuerza la lucha del sistema judicial peruano contra la corrupción vinculada a contratos de obra pública y el uso indebido de recursos internacionales. Las autoridades destacan que el caso sirve como un ejemplo del seguimiento judicial a operaciones financieras opacas y la rendición de cuentas de funcionarios de alto rango.
Con esta nueva sentencia, Toledo enfrenta un panorama legal más complejo y la consolidación de antecedentes que podrían influir en futuras investigaciones sobre corrupción y manejo de recursos públicos durante su mandato.
