El realizador chino Bi Gan, de 35 años, presentó este jueves la obra visualmente más osada en la competición del 78º Festival de Cannes, «Resurrection», todo un rompecabezas para los fans más acérrimos del cine conceptual.
De 2H35 de duración, el filme narra el misterioso periplo de una especie de fantasma, resucitado por una mujer, que atraviesa épocas y que tiene la capacidad de soñar y de frenar y acelerar el tiempo.
Hay homenajes a la historia del cine, desde los hermanos Lumière y Georges Méliès a los filmes sobre la mafia, o la ciencia ficción.
La película tiene unos decorados suntuosos, y está coprotagonizada por Jackson Yee y Shu Qi.
«Es una película muy subjetiva, trabajé partiendo de mis sentimientos, de mis impresiones. El personaje principal es una criatura que atraviesa cien años de historia flotando», explicó a AFP el director, cuyo filme, saturado de información y detalles, tuvo que someterse a las exigencias de la censura china.
Finalizado apenas dos días antes de su proyección en Cannes, es un homenaje a la antigua usanza, sin efectos digitales llamativos, a un séptimo arte que no deja de cuestionarse sobre su futuro.
«El ser humano siempre está en busca de relatos; queda por ver en el futuro en qué forma se contarán», añade Bi Gan.
