El adiós a Ben, el perro que se convirtió en una figura entrañable del fútbol americano, ha conmovido a toda la comunidad deportiva. Durante años, Ben estuvo al lado de su dueño en los partidos de la NFL, transmitiendo una energía inquebrantable y un amor por el juego que tocó los corazones de miles de aficionados. Su presencia, siempre alegre y positiva, fue más allá de ser la mascota de un equipo; Ben se ganó su lugar como un símbolo de lealtad, compañerismo y el espíritu del deporte.
Uno de los momentos más memorables de su historia fue la reunión con otras mascotas caninas célebres del mundo deportivo, como Uga, la mascota de los Georgia Bulldogs, y Reveille, la mascota de Texas A&M. Estos encuentros no solo demostraron la importancia de las mascotas en el deporte, sino también el amor y respeto que se tienen entre sí dentro de la comunidad de fútbol americano.
Ben recibió credenciales especiales que le permitieron estar presente en cada partido, como si fuera uno más del equipo. Esta tradición se mantuvo a lo largo de los años, y Ben llegó a ser reconocido oficialmente por la NFL y muchos equipos, quienes le otorgaron un lugar en el corazón de los fanáticos y en el campo de juego.
En un acto simbólico, el Rose Bowl de 2024 le otorgó el título de «Jefe de Felicidad»
