La emigración de Nueva Zelanda alcanzó un nivel récord en el último año, con más de 70 mil ciudadanos que abandonaron el país, lo que equivale a cerca del 1.4% de su población total, estimada en 5.1 millones de personas.
La mayoría de quienes salieron eligió como destino Australia, país que históricamente ha concentrado el flujo migratorio neozelandés. Aunque este movimiento no es nuevo, el volumen reciente representa el mayor registrado en décadas.
El incremento coincide con un contexto de mercado laboral débil y una percepción de estancamiento económico en Nueva Zelanda. En contraste, Australia ofrece salarios más altos, mayor producto interno bruto y mayores oportunidades de empleo, factores que influyen en la decisión de emigrar.
En años anteriores, la salida de ciudadanos se equilibraba con la llegada de inmigrantes. Sin embargo, en el periodo reciente ese balance se ha modificado, lo que abre un debate sobre los efectos económicos y sociales que podría generar este flujo migratorio en el corto y mediano plazo.
