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España vive una de sus peores temporadas de incendios en dos décadas, con más de 157.000 hectáreas arrasadas, casi el doble de la media anual. La combinación de temperaturas extremas, que han rozado los 45 °C, y fuertes vientos ha favorecido la propagación de las llamas, que en algunos momentos llegaron a avanzar a razón de 4.000 hectáreas por hora.
Actualmente, se mantienen activos alrededor de 20 incendios mayores distribuidos desde Galicia hasta el centro y sur de la península, consolidando una emergencia nacional.
Despliegue sin precedentes
Para contener la crisis, el Gobierno ha activado recursos extraordinarios:
- 1.900 efectivos militares se sumaron a los cuerpos de bomberos.
- Se han solicitado aviones bombarderos de apoyo desde otros países europeos.
- Se han producido evacuaciones masivas y el cierre de varias infraestructuras de transporte.
Lamentablemente, la emergencia ya ha dejado tres víctimas mortales, entre ellas un voluntario que perdió la vida mientras combatía las llamas.
Investigación y detenciones
Mientras bomberos y equipos de protección trabajan para proteger a la población, la Guardia Civil mantiene operativos paralelos contra los presuntos responsables de los incendios. Desde el inicio de la campaña de verano, el 1 de junio, se han registrado:
- 27 detenidos.
- 83 personas investigadas por su posible implicación en provocar los fuegos.
