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El repliegue afecta principalmente a Rumania, mientras la OTAN busca mantener estabilidad en la región
Estados Unidos anunció una reducción parcial de su presencia militar en Europa del Este, medida que —según el Pentágono— no implica una retirada del continente, sino un ajuste operativo dentro de la estrategia aliada de la OTAN.
El Ejército estadounidense en Europa explicó que el movimiento, que afecta principalmente a Rumania, responde a una reorganización logística tras el aumento de tropas desplegadas desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
“Esto no es una retirada estadounidense de Europa ni un signo de compromiso reducido con la OTAN”, aclaró el Estado Mayor estadounidense en un comunicado.
Ajuste limitado y coordinación con aliados
Actualmente, 85,000 soldados estadounidenses permanecen en Europa, una cifra superior a los niveles previos a la guerra en Ucrania.
La OTAN fue informada con antelación del cambio y aseguró que los ajustes no son inusuales dentro de las operaciones conjuntas.
En Alemania, país que alberga el mayor contingente estadounidense, el gobierno confirmó que no será afectado por el redespliegue.
Rumania: “Las capacidades estratégicas permanecen”
El Ministerio de Defensa rumano precisó que se suspenderá la rotación de una brigada, pero entre 900 y 1,000 soldados estadounidenses permanecerán en el país.
El ministro Ionuț Moșteanu aseguró que el sistema antimisiles de Deveselu y las bases aéreas de Câmpia Turzii y Mihail Kogălniceanu seguirán operativas.
“Las capacidades estratégicas permanecen sin cambios”, afirmó Moșteanu.
No obstante, el exasesor presidencial rumano George Scutaru consideró que la decisión envía una “mala señal a Rusia”, al sugerir que el Mar Negro pierde relevancia para los intereses estadounidenses en Europa.
Cambio de prioridades hacia Asia
El anuncio refleja la reorientación estratégica de Washington hacia Asia, una tendencia acentuada tras el regreso de Donald Trump a la presidencia en enero.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha instado a los aliados europeos a “asumir la responsabilidad de su propia seguridad”, reforzando sus ejércitos nacionales ante una menor dependencia de Estados Unidos.
Voces críticas, como la del historiador Phillips Payson O’Brien, advirtieron que la medida podría debilitar la seguridad del flanco oriental europeo, especialmente en países fronterizos como Rumania.
