El conflicto en Irán ha comenzado a afectar el suministro global de diversas materias primas, más allá del petróleo, debido a la interrupción de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
El precio del crudo Brent superó los 106 dólares por barril el 16 de marzo, mientras que entre el 10% y el 15% del suministro mundial de petróleo permanece detenido. Sin embargo, el impacto se extiende a otros recursos clave: la región del Golfo concentra el 22% de la urea comercializada globalmente, el 24% del aluminio, cerca de un tercio del helio y el 45% del azufre.
Los ataques a infraestructura energética y el bloqueo marítimo han interrumpido exportaciones, afectando cadenas de suministro en sectores como transporte, manufactura y producción de alimentos. En Asia, refinerías enfrentan mayores costos y dificultades técnicas al procesar crudo alternativo, lo que ha reducido la producción de diésel y combustible para aviación.
Países como China, India, Japón y Tailandia han registrado recortes en el procesamiento de petróleo de entre 5% y 15%.
Analistas advierten que, de mantenerse las interrupciones, los efectos podrían intensificarse en los próximos meses, con repercusiones en costos industriales y precios de productos a nivel global.
