La tensión en el Golfo Pérsico ha reavivado el debate sobre el impacto global del petróleo iraní. Analistas señalan que China lleva años preparándose ante una posible crisis energética vinculada a Irán.
Uno de los puntos estratégicos en el conflicto es la Isla de Kharg, una instalación clave situada a unos 30 kilómetros de la costa iraní que maneja cerca del 90% de las exportaciones de crudo del país, de acuerdo con estimaciones de analistas.
Expertos advierten que cualquier intento de tomar o atacar esta isla podría representar una escalada significativa en el conflicto regional. Informes recientes señalan que la posibilidad de capturar el territorio ha sido considerada dentro de escenarios analizados por autoridades de Estados Unidos.
Las tensiones también han afectado el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula alrededor de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo.
Analistas financieros indican que un ataque directo contra la infraestructura petrolera iraní podría detener gran parte de sus exportaciones y provocar represalias que impactarían en el suministro energético global.
