Mientras el Estado hebreo se encuentra inmerso en un conflicto regional que se extiende por varios frentes, Benjamin Netanyahu endurece el tono y refuerza su arsenal: el domingo 3 de mayo, el primer ministro israelí anunció la compra de nuevos aviones de combate estadounidenses, así como un plan a gran escala para alcanzar la autonomía militar en una aceleración estratégica sin precedentes para su país.
En las bases aéreas israelíes, es hora de reforzarse. En pleno conflicto que se extiende por varios frentes, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dio luz verde a la adquisición de dos nuevas escuadras de cazas de última generación el domingo 3 de mayo. El objetivo: alcanzar un dominio tecnológico más completo.
“Estamos adquiriendo dos escuadrones de nuevos aviones, F-35 y F-15IA. Estas aeronaves refuerzan la abrumadora superioridad aérea israelí. Nuestros pilotos pueden llegar a cualquier punto del cielo de Irán, y están listos para hacerlo si se les pide”, declaró.
Una apuesta industrial de 100 mil millones de euros
Pero más allá de este fortalecimiento de la alianza con Washington, el primer ministro israelí también esbozó un giro estratégico importante hacia una mayor soberanía industrial del Estado hebreo.
De hecho, Benyamin Netanyahu se ha comprometido a invertir 350.000 millones de shekels —unos 100 000 millones de euros— para producir municiones y aviones de combate a nivel local durante la próxima década.
El objetivo es doble: reducir la dependencia de los proveedores extranjeros y prepararse para una guerra de desgaste en varios frentes. Pero este “escudo financiero” tiene un gran peso: los expertos ya alertan sobre una deuda pública que podría alcanzar el 80 % del PIB.
