La ciudad de Knysna, ubicada en la región de la Garden Route en Sudáfrica, enfrenta una crisis hídrica que ha llevado a las autoridades a declarar estado de desastre ante el riesgo de alcanzar el denominado “día cero”.
El embalse Akkerkloof, principal fuente de abastecimiento, contaba recientemente con reservas para aproximadamente 20 días. Además de la sequía y los cambios en los patrones climáticos, se reporta que alrededor del 55% del agua potable se pierde por fugas en la red de tuberías.
El gobierno nacional destinó 1.25 millones de dólares para reparar pozos y una planta desalinizadora, además de instalar medidores y reforzar la infraestructura. Desde enero se aplican restricciones como la prohibición de regar jardines y un límite de 50 litros diarios por persona.
Organizaciones civiles distribuyen agua en camiones cisterna mientras se analizan soluciones de largo plazo, como reciclaje de agua y la construcción de un nuevo embalse.
