urante la inauguración del 60.º Congreso de la Unión Nacional de Estudiantes (CONUNE), el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó un mensaje directo ante los recientes roces diplomáticos con Estados Unidos:
“No será un gringo quien me dé órdenes”.
La declaración ocurre en el contexto de nuevas tensiones comerciales, tras el anuncio del gobierno estadounidense de imponer un arancel del 50 % a las exportaciones brasileñas, argumentando presuntas prácticas desleales y el manejo político en torno al expresidente Jair Bolsonaro.
La declaración ocurre en el contexto de nuevas tensiones comerciales, tras el anuncio del gobierno estadounidense de imponer un arancel del 50 % a las exportaciones brasileñas, argumentando presuntas prácticas desleales y el manejo político en torno al expresidente Jair Bolsonaro.
Lula criticó las decisiones de Washington, calificándolas como un intento de presión externa. Señaló que Brasil no aceptará condiciones impuestas y defendió el derecho del país a tomar decisiones autónomas sobre su política interna y económica.
El presidente también arremetió contra plataformas tecnológicas estadounidenses, acusándolas de permitir la propagación de discursos de odio, desinformación y violencia política dentro de Brasil.
A pesar del tono firme del mandatario, el canciller Mauro Vieira informó que Brasil mantiene abiertos los canales de diálogo con Estados Unidos. Indicó que se están negociando soluciones con sectores afectados por los aranceles, y no se descartan contramedidas comerciales, en caso de que no se logre un acuerdo.
La postura de Lula ha sido bien recibida por amplios sectores de la sociedad brasileña. Encuestas recientes reflejan un repunte en su aprobación, destacando su firmeza en defensa de la soberanía nacional ante presiones extranjeras.
Se espera que el presidente brinde un mensaje oficial a la nación en las próximas horas para detallar los pasos a seguir en la estrategia económica y diplomática.
