Guadalajara, Jalisco.— En una época donde la deshidratación causaba miles de muertes, un médico mexicano cambió la historia. Miguel Álvarez Ochoa, desde los laboratorios de Grupo PISA en Guadalajara, creó Electrolit, la bebida médica que hoy se vende en más de 250 mil tiendas en el mundo.
La marca nació en 1945 como un laboratorio enfocado en medicamentos pediátricos, pero fue en los años 50 cuando Electrolit fue formulado como un suero oral embotellado, pensado para salvar vidas fuera del hospital.
En lugar de acudir a un centro médico, las personas podían hidratarse con precisión desde su hogar. No era un refresco ni una moda: era ciencia mexicana aplicada a la salud.
Hoy, Electrolit es líder en ventas durante olas de calor en México y se comercializa en países como Estados Unidos, Canadá, España, Argentina, Colombia y más. Todo gracias a una fórmula pensada para evitar muertes por deshidratación.
Electrolit es propiedad de Grupo Pisa, un conglomerado médico con más de 75 años de historia, reconocido por su compromiso con la salud en América Latina.
Miguel Álvarez Ochoa no buscó fama, sino salvar vidas. Su invento no solo trascendió generaciones, sino que redefinió la forma en que el mundo combate la deshidratación.
