El Ministerio de Defensa de Rusia negó el viernes que tres de sus aviones de combate MIG-31 hubieran entrado ilegalmente en el espacio aéreo de Estonia, después de que la OTAN enviara cazas para interceptarlos.
El Gobierno de Moscú dijo que los jets estaban en un «vuelo programado… en estricta conformidad con las regulaciones internacionales del espacio aéreo y no violaron las fronteras de otros Estados, como lo confirma el monitoreo».
