Monterrey, Nuevo León, fue la ciudad donde se produjo por primera vez Coca-Cola en el país. La Planta Topo Chico funcionó como el centro donde se embotelló inicialmente la bebida, marcando el arranque de su expansión en territorio mexicano.
Tras ese primer impulso, la concesión de embotellado se extendió a empresarios como Emilio Arizpe de los Santos, Tomás Fernández Blanco y Burton E. Grossman, quienes participaron en el crecimiento y distribución de la marca en distintas regiones.
Con el paso de los años, de esa base operativa surgió Arca Continental, empresa que consolidó la operación embotelladora y fortaleció la presencia de Coca-Cola en México.
El inicio en Monterrey representó un punto clave para el desarrollo de la industria refresquera en el país y la expansión de una de las marcas más reconocidas a nivel internacional.
