Este martes 31 de diciembre del 2024, la moneda mexicana cotizó en 20.7510 unidades por dólar, registrando un retroceso del 0.55% frente al precio de referencia del lunes, y marcando su cuarta jornada consecutiva de pérdidas.
Este desempeño coloca al peso en camino de cerrar su peor año desde la crisis financiera de 2008.
El último día de negociaciones del año ha estado influenciado por diversos factores.
Entre ellos, las elecciones presidenciales en México y Estados Unidos, así como el triunfo electoral de Donald Trump en noviembre, que renovó temores sobre políticas proteccionistas que podrían afectar la relación comercial con Estados Unidos, el principal socio económico de México.
El panorama para el peso se agrava al sumarse al 70% de las divisas emergentes que retroceden frente al dólar.
Este debilitamiento generalizado de las monedas emergentes se atribuye a expectativas económicas negativas, en parte derivadas del débil PMI manufacturero de China y otros indicadores económicos globales.
«Los mercados se mantienen cautelosos, y el tipo de cambio refleja la debilidad sistémica observada desde la semana pasada, cuando se publicaron datos desfavorables sobre los ingresos de las empresas industriales en China», señaló Monex en un comunicado.
El peso cierra así un año difícil, marcado por incertidumbre política y económica tanto a nivel local como global, consolidando una tendencia de depreciación que pone en jaque a los mercados emergentes.
