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La Galería Apolo del Museo del Louvre volvió a recibir visitantes nueve meses después del espectacular robo de las joyas de la Corona francesa. Sin embargo, la emblemática sala reabrió sin vitrinas y sin las piezas que durante más de un siglo formaron parte de una de las exhibiciones más valiosas del museo.
Las ocho joyas robadas continúan desaparecidas, mientras las autoridades mantienen abierta la investigación sobre uno de los mayores golpes contra el patrimonio histórico francés en los últimos años.
¿Qué ocurrió en el robo del Louvre?
El asalto ocurrió el 19 de octubre, cuando cuatro hombres ingresaron al museo a plena luz del día por una escalera que conduce al balcón de la Galería Apolo.
De acuerdo con la investigación, los responsables utilizaron herramientas de corte para romper las vitrinas y sustraer ocho joyas pertenecientes a la colección de la Corona francesa.
El botín fue estimado en 88 millones de euros, aunque especialistas señalan que su valor histórico y patrimonial es prácticamente incalculable.
Solo una joya fue recuperada
Durante la huida, los asaltantes dejaron caer la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, una de las piezas más representativas de la colección.
Aunque sufrió daños importantes, el Museo del Louvre informó que podrá ser restaurada.
Hasta ahora, las otras ocho piezas robadas no han sido localizadas.
¿Por qué la sala reabrió sin las joyas?
El nuevo presidente del Louvre, Christophe Leribault, explicó que las piezas que permanecían en la colección fueron trasladadas a una zona de máxima seguridad.
El museo trabaja en la construcción de un nuevo espacio protegido, similar a una cámara acorazada, donde las joyas podrán exhibirse nuevamente con mayores medidas de seguridad.
Mientras ese proyecto se desarrolla, la Galería Apolo permanecerá abierta para que los visitantes puedan apreciar su arquitectura y los frescos que decoran el techo.
El robo evidenció problemas de seguridad
El asalto provocó una revisión de los sistemas de seguridad del museo más visitado del mundo.
Diversas auditorías señalaron deficiencias en la vigilancia y en el mantenimiento de varias áreas del edificio.
El caso también derivó en cambios dentro de la administración del museo y abrió un debate sobre la necesidad de invertir más recursos en la conservación y protección del patrimonio cultural.
Un año complicado para el Museo del Louvre
Tras el robo, el Louvre enfrentó otros problemas que afectaron su funcionamiento.
Entre ellos destacan:
- El cierre de la Galería Campana por riesgo estructural.
- Una fuga de agua que dañó cientos de documentos históricos en la biblioteca de antigüedades egipcias.
- Una huelga de trabajadores por falta de personal y condiciones laborales.
Estos acontecimientos incrementaron la presión sobre la administración del museo para reforzar tanto la seguridad como el mantenimiento de sus instalaciones.
La investigación continúa
Los cuatro presuntos responsables fueron detenidos una semana después del robo y permanecen en prisión preventiva, acusados de robo en banda organizada.
Según las autoridades, los sospechosos declararon haber actuado por encargo.
No obstante, las ocho joyas sustraídas siguen sin aparecer y los investigadores consideran la posibilidad de que las piedras preciosas que las componían hayan sido separadas y comercializadas de manera individual, lo que dificultaría aún más su recuperación.
Mientras tanto, la Galería Apolo inicia una nueva etapa enfocada en resaltar su valor arquitectónico e histórico, a la espera de que la colección pueda regresar en un espacio con mayores garantías de protección.
