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El pádel, hoy uno de los deportes de mayor crecimiento en el mundo, tiene su origen en México y nació casi por accidente en los años 60. Aunque muchos lo asocian con España o Argentina, fue el empresario mexicano Enrique Corcuera quien dio forma a este juego en su casa de Acapulco.
El nacimiento de una idea
En 1962, Corcuera decidió modificar su cancha de frontón para evitar que las pelotas se fueran a la casa de su vecino. Colocó paredes alrededor y añadió una red de tenis, creando un espacio nuevo para un juego en parejas donde la pelota podía rebotar en los muros.
Años después, el príncipe Alfonso de Hohenlohe, amigo de Corcuera, quedó fascinado tras visitarlo en Acapulco y llevó el concepto a España. En el Hotel Marbella Club, instaló las primeras canchas con alambre en las paredes laterales, lo que impulsó la expansión del deporte en Europa.
Expansión internacional
En los años 80 y 90, el pádel comenzó a consolidarse en países como Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Italia y Francia, hasta llegar a Norteamérica y Oceanía. En México se fundó la Asociación Mexicana de Pádel en 1991, y en Argentina se convirtió en el segundo deporte más practicado después del futbol.
Hoy, el pádel está presente en más de 75 países, cuenta con torneos profesionales como el World Padel Tour y campeonatos mundiales que reparten premios millonarios.
El legado de Corcuera
Enrique Corcuera, fallecido en 1999, es recordado como el padre del pádel, un deporte que salió de un patio en Acapulco para conquistar los cinco continentes. Su legado sigue vivo en cada raquetazo que millones de jugadores realizan alrededor del mundo.
