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Washington, EE.UU.– Los aranceles aplicados de forma generalizada por el presidente Donald Trump durante su segundo mandato se encuentran en riesgo tras un fallo de una corte federal de apelaciones que cuestiona la legalidad de estas medidas. La decisión podría obligar al Gobierno a reembolsar más de 200 mil millones de dólares a empresas que han cubierto dichos impuestos de importación.
Trump utilizó la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para aumentar los gravámenes a productos provenientes de India, Brasil y, en mayor medida, de China, con tarifas de hasta el 145 %. Sin embargo, el tribunal concluyó que la ley fue empleada de forma indebida.
Un fallo con impacto económico
Hasta el 24 de agosto, las compañías estadounidenses ya habían pagado más de 210 mil millones de dólares en aranceles que ahora se consideran inválidos. Si la Corte Suprema confirma la resolución, el Tesoro de EE.UU. tendría que suspender las recaudaciones y evaluar un proceso de devolución.
Los escenarios planteados incluyen reembolsos automáticos, solicitudes individuales por parte de los importadores o la creación de un procedimiento administrativo especial para tramitar las devoluciones.
Consecuencias para el mercado financiero
Los analistas advierten que regresar estos fondos al sector privado impactaría las finanzas públicas, ya que el Tesoro tendría que emitir más deuda para cubrir el déficit. Ello podría elevar los rendimientos de los bonos y encarecer el costo de financiamiento en toda la economía.
El bono del Tesoro a 30 años ya alcanzó un rendimiento cercano al 5 %, su nivel más alto en meses, reflejando la incertidumbre del mercado. Expertos señalan que, si se combinan devoluciones masivas con una eventual reducción de tasas de interés promovida por Trump, podrían surgir presiones inflacionarias similares a las vistas durante el gobierno de Joe Biden.
Próximos pasos
La Casa Blanca ya adelantó que apelará el fallo, lo que mantendría los aranceles vigentes mientras la Corte Suprema decide el caso. Trump, por su parte, ha defendido la política arancelaria como una herramienta para proteger la industria nacional, aunque el costo recaiga en los importadores estadounidenses.
