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El próximo 15 de agosto de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de Rusia, Vladimir Putin, se reunirán en Alaska —será la primera cumbre bilateral desde 2021 y la primera vez en décadas que se celebre dentro del territorio estadounidense.
¿Por qué Alaska? Un lugar estratégico con historia
La elección de Alaska, un estado que perteneció a Rusia hasta 1867, va más allá de la logística: representa una zona neutral con gran carga simbólica, remitiendo a la Guerra Fría y al legado territorial. Además, ofrece mayores garantías de seguridad para Putin, quien enfrenta una orden de arresto internacional.
¿Qué se espera del encuentro?
Según la Casa Blanca, Trump buscará negociar formas de poner fin al conflicto en Ucrania, aunque el presidente Volodímir Zelenskiy no será parte de la mesa. Esto ha generado inquietud entre líderes europeos y ucranianos, quienes advierten que cualquier acuerdo no debe excluir a Kiev y debe respetar su soberanía.
Riesgos y expectativas
Observadores critican que la cumbre podría legitimar demandas rusas sin garantizar una paz duradera. El Financial Times y otros medios han alertado sobre posibles concesiones territoriales a cambio de un alto al fuego, advirtiendo que esto socavaría la posición ucraniana.
En tanto, desde Rusia celebran el encuentro como una victoria diplomática, mientras Trump enfrenta presiones para asegurar que Putin muestre compromiso real o se retire sin acuerdos.
