La noche del 24 de octubre, decenas de habitantes irrumpieron en la comandancia municipal de Ostuacán, Chiapas, y sacaron por la fuerza a dos detenidos sospechosos de participar en los asesinatos de Miriam Cruz Alpuche, de 55 años, y su nieta Ariana, de 12. Los pobladores impidieron que fueran trasladados a Tuxtla Gutiérrez.
Uno de los detenidos murió linchado frente a la presidencia municipal; el otro quedó gravemente herido y fue rescatado por las autoridades. El gobernador Eduardo Ramírez había confirmado la detención de los dos sospechosos, conocidos en la zona como Andrés «El Cera» y «El Melo». El edificio municipal sufrió daños y se reportó un corte de energía.
La Fiscalía de Chiapas señaló que ambas víctimas murieron de forma violenta y que Ariana también fue víctima de agresión sexual.





