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A dos victorias de un primer título de Grand Slam a los 29 años, el número 3 del mundo, Alexander Zverev, abrirá el viernes las semifinales masculinas de Roland Garros contra el checo Jakub Mensik (27º), antes de un duelo 100% italiano entre Flavio Cobolli (14º) y Matteo Arnaldi (104º).
Desde la eliminación de Jannik Sinner (1º) en segunda ronda y de Novak Djokovic (4º) en tercera, Zverev se ha convertido en el gran favorito para levantar el domingo la Copa de los Mosqueteros, aunque él ha intentado quitarse esa etiqueta en cada encuentro con la prensa.
«Estoy centrado en el próximo partido, en mi rival, son las únicas cosas que puedo controlar», zanjó el hamburgués el martes tras su contundente victoria contra el joven español Rafael Jódar (29º), al que despachó en tres sets, por 7-6 (7/3), 6-1 y 6-3.
Luego de tres finales de Grand Slam perdidas y nueve presencias en semifinales (la de París es la décima) sin ganar un grande y ante la ausencia del doble vigente campeón en París, Carlos Alcaraz (2º), lesionado, Zverev dispone sin embargo de una ocasión de oro para por fin adjudicarse un torneo grande.
Gestión de la presión
«En cuanto a nivel de juego, es capaz de pasar por encima de prácticamente todo el mundo», declaró el lunes el ex número 5 del mundo Jo-Wilfried Tsonga en la víspera de los cuartos de final.
«Va a ser interesante ver cómo gestiona el hecho de que este podría ser un año que, eventualmente, se le ponga de cara», añadía el francés.
Para el ex número 1 mundial estadounidense John McEnroe, «Zverev es obviamente el favorito para ganar el torneo».
«Es ahora o nunca, pero va a sentir la presión» ligada a ese estatus de favorito, auguró el siete veces ganador de torneos de Grand Slam.
Zverev puede presentarse aún más confiado ante Mensik, puesto que ya lo dominó en tierra batida en su único enfrentamiento hasta ahora, a finales de abril en el Masters 1000 de Madrid.
Pero el checo de 20 años, ganador del Masters 1000 de Miami (pista dura) contra la leyenda serbia Novak Djokovic en 2025, ya ha demostrado su capacidad para responder presente en las grandes citas.
De menos a más
«Cuanto más avanza el torneo, mejor juego», ha advertido el diestro de Prostejov, en el este de la República Checa.
Los hechos parecen darle la razón: en segunda ronda estuvo cerca de la eliminación contra el argentino Mariano Navone (38º), al que derrotó finalmente 13/11 en el súper tie-break en un partido que acabó con calambres y fue incapaz de levantarse para saludar a su rival.
«En Madrid, el partido contra ‘Sascha’ (Zverev) fue ajustado», recordó Mensik, verdugo en cuartos de final de la joya brasileña Joao Fonseca (30º).
«Fue un partido a tres sets, ahora nos vamos a enfrentar al mejor de cinco, la situación es diferente. Estoy deseando afrontar el desafío».
En un Roland Garros totalmente enloquecido y lleno de sorpresas, una de las pocas certezas es que habrá un italiano en la final masculina: Flavio Cobolli o Matteo Arnaldi.
Con el gran favorito Jannik Sinner fuera de combate en segunda ronda, achicharrado por el calor, sus compatriotas han tomado el relevo y han demostrado que el tenis italiano vive el mejor momentos de su historia, incluyendo también a Matteo Berrettini, que tuvo que retirarse por lesión cuando jugaba contra Arnaldi.

