Alexander Zverev bajó a la tierra al joven español Rafael Jódar al vencerlo sin miramientos este martes para meterse en semifinales de Roland Garros, en las que no estará el brasileño Joao Fonseca pero si lo hará, por primera vez, la ucraniana Marta Kostyuk, que venció en un emotivo duelo a su compatriota Elina Svitolina.
El germano, que a los 29 años está ante la gran ocasión de ganar al fin un torneo de Grand Slam, acabó con uno de los jóvenes que han revolucionado esta edición del Abierto de Francia. Batió a Jódar por un claro 7-6 (7/3), 6-1 y 6-3 en dos horas y media de partido.
Zverev se medirá por un boleto en la final ante otro tenista emergente, el checo Jakub Mensik (20 años y N.27), que frenó el vuelo del brasileño Joao Fonseca 6-4, 6-3, 7-6 (7/3) para alcanzar sus primeras semifinales en un Grand Slam.
El carioca, que disputaba sus primeros cuartos de final de un torneo grande, pone fin a un gran recorrido sobre la arcilla parisina, en la que apeó a grandes raquetas como Novak Djokovic o Casper Ruud.
«Venir de una pequeña lesión, no tener ninguna expectativa para este torneo y hacer una gran campaña… es una semana positiva», dijo Fonseca, que arrastraba molestias en la muñeca antes de Roland Garros.
«Este torneo me da más convicción y más confianza para seguir adelante», agregó el brasileño.
Lección bajo techo
Pero el papel de favorito lo mantiene Zverev, que ha perdido las tres finales de Grand Slam que ha disputado, incluida la de Roland Garros hace dos años ante el español Carlos Alcaraz (ausente en esta edición por lesión).
El alemán sabe que tras las eliminaciones de Jannik Sinner o Djokovic, todos los focos le apuntan y esto le da una carga extra de responsabilidad.
«Como ya he dicho antes, no me importa demasiado (ser favorito)», dijo a la prensa.
«Mi objetivo es únicamente ganar los partidos que tengo por delante, es mi propósito», declaró el nativo de Hamburgo al ser preguntado por su favoritismo.
«Solo quiero seguir así y ya veremos», añadió.
Pese a pisar por primera vez unos cuartos de final de un Grand Slam (en su segunda participación en un grande), el español de 19 años comenzó bien el partido y llegó a colocarse 5-2 arriba en el primer set, pero ahí se le encogió el brazo y permitió a Zverev igualar la manga primero y apuntársela luego en el tie break.
En unas condiciones que a priori favorecían más al alemán, con el techo de la Philippe Chatrier cerrado por los chaparrones que caían en París tras unos días de calor abrasador, Zverev fue de menos a más, con un juego muy sólido y sin apenas errores, impidiendo a Jódar encontrar por dónde atacarle.
El germano, de 29 años, cerró con solvencia el segundo set por un claro 6-1 en apenas 37 minutos, la mitad de lo que había durado la primera manga, y arrancó el tercero con otro quiebre, que le dio la ventaja definitiva para acabar sellando el triunfo.
