El actor también explicó la poca experiencia que tenía en rodajes y contó una anécdota que ahora, dijo, puede sonar a «ciencia ficción».
Al principio de la filmación, «no le pregunté a nadie si [el término] ‘action’ significaba acción para el personaje o acción para empezar la escena», contó, entre risas, el actor, que ha trabajado en decenas de películas.
El día de la proyección en Cannes, a la una de la madrugada, no fue un buen momento, aseguró González Iñárritu.
«La gente entraba, se iba» y «la mitad de la pantalla se apagó en medio» de la proyección, dijo. «Yo estaba muy deprimido».
En una comida con el director de la sección, el cineasta italiano Bernardo Bertolucci, el mexicano le comentó que era «insoportable» presentar un filme.
«Es la peor experiencia que he tenido en mi vida», le dijo. «Es horrible, estoy como un niño esperando que el maestro me califique». A lo que el maestro italiano le respondió: «Alejandro, tengo malas noticias para ti. Después de tu primera película, todo va a peor».
Para García Bernal, ese estreno fue «una de las experiencias más trascendentales» de su vida.
«Estaba totalmente emocionado con la película, todos lloramos», recordó.
«Algo sucedió que cambió mi vida, y la vida de todos», añadió. «Cuando entramos, el mundo nos miraba de una manera, y cuando salimos, el mundo cambió hacia nosotros. Había una percepción diferente» de México, explicó.
González Iñárritu y García Bernal volvieron a trabajar juntos en «Babel» (2006), que estuvo nominada a varios Óscar y también compitió por la Palma de Oro.
