El gobierno de Israel inició una nueva fase de su ofensiva militar en Gaza, intensificando los bombardeos y operaciones terrestres en distintos puntos del territorio.
Según informó el ejército israelí, el objetivo principal es debilitar la capacidad operativa de Hamás, que ha continuado lanzando ataques desde zonas residenciales. La ofensiva incluye el despliegue de fuerzas especiales y ataques aéreos focalizados.
Las autoridades palestinas reportan un aumento significativo de víctimas civiles, lo que ha generado preocupación en la comunidad internacional. La ONU y diversas organizaciones humanitarias han solicitado un alto al fuego inmediato y el acceso seguro para ayuda humanitaria.
Mientras tanto, el primer ministro israelí reafirmó su posición, asegurando que no detendrán las operaciones hasta “garantizar la seguridad del pueblo israelí”.
