El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa retrasar su próximo viaje a China en medio de la tensión internacional derivada del conflicto con Irán.
De acuerdo con declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, un eventual cambio en la agenda no estaría relacionado con presiones hacia Beijing, sino con razones logísticas vinculadas al contexto actual.
El funcionario señaló que el mandatario busca permanecer en Washington para coordinar las acciones relacionadas con la guerra, lo que podría influir en la decisión de posponer la visita internacional.
El viaje, previsto para finales de marzo, ocurre en un escenario marcado por el impacto del conflicto en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo, cuyos precios han registrado incrementos recientes.
Trump ha planteado la posibilidad de ajustar su agenda mientras se desarrollan esfuerzos para estabilizar la región y garantizar el flujo energético global.
