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Si eres de los que se cepillan los dientes, usan hilo dental y terminan con un buen trago de enjuague bucal porque “así queda más limpio”, hay algo que probablemente te interese saber.
Resulta que el enjuague no necesariamente tiene que formar parte de tu rutina diaria durante toda la vida.
En redes sociales incluso circulan publicaciones bastante alarmantes que aseguran que estos productos eliminan las bacterias “buenas” de la boca y podrían aumentar el riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Pero antes de tirar esa botella que tienes junto al cepillo: la historia no es tan sencilla.
Entonces, ¿el enjuague bucal es malo?
Para la mayoría de las personas, utilizar ocasionalmente un enjuague bucal de venta libre difícilmente representa un problema importante, según los especialistas consultados.
La situación cambia cuando hablamos de ciertos productos utilizados varias veces al día durante meses o incluso años.
Purnima Kumar, profesora de Medicina Oral y Periodoncia de la Universidad de Míchigan, lo resumió con una confesión bastante reveladora.
Tiene una botella de enjuague junto a su cepillo.
Pero no la utiliza todos los días.
Y aquí está la clave: no todos los enjuagues son iguales ni todos tienen la misma finalidad.
Tu boca está llena de bacterias… y eso no necesariamente es malo
Sí, aunque suene poco agradable, tu boca está llena de microorganismos.
Y no deberías querer exterminarlos a todos.
Existe todo un microbioma oral formado por diferentes especies de bacterias. Algunas pueden contribuir a problemas como caries y enfermedad periodontal cuando existe un desequilibrio, mientras otras participan en funciones normales del organismo.
La higiene oral busca mantener ese ecosistema bajo control.
Por eso el objetivo no es simplemente pensar: “entre más bacterias mate, mejor”.
El ingrediente que tiene particularmente atentos a los científicos
Uno de los productos que más se ha estudiado contiene clorhexidina, un potente antiséptico utilizado para tratar determinados problemas bucales.
Y aquí empiezan las dudas.
En un pequeño estudio publicado en 2020 participaron 36 adultos sanos que utilizaron primero un enjuague placebo y posteriormente uno con clorhexidina, dos veces al día durante siete días.
Después del periodo con clorhexidina, los investigadores detectaron cambios importantes en el microbioma de la saliva.
También observaron mayor acidez y una reducción de algunas bacterias relacionadas con el metabolismo de nitratos.
Eso resulta interesante porque determinadas bacterias bucales ayudan a transformar nitratos provenientes de los alimentos en compuestos que finalmente contribuyen a producir óxido nítrico, importante para la regulación de los vasos sanguíneos y la presión arterial.
Pero ojo: esto no significa que utilizar enjuague bucal automáticamente provoque hipertensión.
¿Entonces puede provocar diabetes o presión alta?
Aquí es donde algunos videos de redes sociales se brincan varios capítulos de la historia.
Existen estudios observacionales que han encontrado asociaciones entre el uso frecuente de determinados enjuagues y un mayor riesgo de desarrollar hipertensión o diabetes tipo 2.
El problema es que una asociación no demuestra que una cosa haya causado la otra.
Las personas que utilizan enjuague frecuentemente pueden tener otras características o problemas de salud oral que influyan en los resultados, y los propios especialistas señalan limitaciones importantes en estas investigaciones.
Por ahora, por tanto, no existe evidencia suficiente para afirmar que usar enjuague bucal cause diabetes o hipertensión.
¿Y qué pasa con Listerine, Colgate, Crest y otros productos comerciales?
Aquí tampoco existe una respuesta única.
Muchos productos disponibles sin receta utilizan ingredientes antisépticos diferentes a la clorhexidina, como cloruro de cetilpiridinio, aceites esenciales, yodo o peróxido de hidrógeno.
Todavía no está suficientemente claro si estos ingredientes pueden alterar el microbioma oral de la misma manera o con la misma intensidad cuando se utilizan durante periodos prolongados.
Por eso, la recomendación general de los especialistas es bastante lógica: si necesitas un enjuague terapéutico, utiliza uno dirigido al problema que realmente tienes.
No se trata de escoger el producto que prometa resolver quince cosas al mismo tiempo.
Algunos enjuagues también pueden irritarte la boca
Y quizá aquí encuentres explicación a ese momento en el que usas enjuague y sientes que tu boca está literalmente incendiándose.
Los productos que contienen alcohol o peróxido pueden provocar irritación en algunas personas.
Otros ingredientes, como ciertos aceites esenciales o agentes espumantes, también pueden ocasionar ardor, úlceras o irritación de los tejidos blandos.
Si tienes sequedad bucal, llagas, dientes sensibles o encías sensibles, los especialistas recomiendan considerar productos sin alcohol.
Además, quienes tienen sensibilidad dental deberían tener cuidado con el uso frecuente de algunos enjuagues blanqueadores.
¿Qué enjuague deberías utilizar?
Aquí viene la parte importante: depende de para qué lo necesitas.
Si tienes un riesgo elevado de desarrollar caries, un profesional dental podría recomendar un enjuague con flúor.
Estos productos funcionan principalmente ayudando a fortalecer el esmalte, en lugar de basar su acción en eliminar grandes cantidades de bacterias.
Si padeces sequedad bucal, existen formulaciones específicas para ayudar a mantener la humedad o imitar algunas funciones de la saliva.
Y después de determinados procedimientos dentales, cuando temporalmente resulta complicado cepillarse o utilizar hilo dental normalmente, un odontólogo puede indicar un enjuague terapéutico durante cierto periodo.
En otras palabras: el enjuague debería tener una razón para estar ahí.
¿Necesitamos usar enjuague bucal todos los días?
Para muchas personas sanas, el enjuague bucal es opcional.
Y aquí viene quizá el dato que menos le gustaría escuchar a alguien que utiliza enjuague para compensar un cepillado rápido: no sustituye al cepillo ni al hilo dental.
La base continúa siendo un buen cepillado, limpieza entre los dientes y revisiones y limpiezas profesionales según las necesidades de cada persona.
Los enjuagues terapéuticos pueden ser herramientas muy útiles cuando existe una indicación concreta, pero eso no significa que todos necesitemos utilizar un potente antiséptico dos veces al día indefinidamente.
Así que no, no necesitas entrar en pánico y tirar tu enjuague bucal.
Pero tampoco hay que pensar que mientras más arda, más bacterias mate y más fuerte sepa a menta, más saludable estará tu boca.
En este caso, la botella más potente del estante no necesariamente es la que tu sonrisa necesita.
