Table of Contents
La soledad y el aislamiento social podrían modificar circuitos específicos del cerebro relacionados con el consumo de alcohol, según una nueva investigación realizada en ratones.
El estudio preclínico, encabezado por investigadores de la Universidad Northwestern y el Instituto Salk de Estudios Biológicos, identificó un mecanismo cerebral mediante el cual el aislamiento incrementó el consumo de alcohol en ratones machos, mientras que en las hembras ocurrió lo contrario.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Neuroscience y podrían contribuir a entender mejor cómo las diferencias entre sexos influyen en determinadas conductas asociadas con las adicciones.
¿Cómo afecta la soledad al consumo de alcohol?
Para realizar los experimentos, los investigadores estudiaron ratones machos y hembras que permanecieron aislados o viviendo en grupo.
Durante aproximadamente dos semanas, los animales tuvieron acceso durante una hora diaria a una botella con agua y otra con una solución de alcohol al 15%.
Los científicos encontraron una diferencia considerable entre ambos sexos.
Con el paso de los días, los ratones machos aislados aumentaron progresivamente su consumo de alcohol, mientras que las hembras redujeron su ingesta.
Los investigadores todavía no pueden determinar con certeza por qué se produjo esta diferencia.
Descubren circuito cerebral relacionado con el aislamiento
Al registrar la actividad de determinadas células cerebrales, los científicos identificaron un circuito que conecta la amígdala basolateral con la corteza prefrontal medial.
La amígdala basolateral participa en el procesamiento de señales emocionales y relacionadas con el estrés, mientras que la corteza prefrontal medial interviene en procesos como la toma de decisiones.
De acuerdo con Reesha Patel, autora principal de la investigación, esta vía cerebral se vuelve hiperactiva durante el aislamiento social y aumenta directamente el consumo de alcohol en los ratones machos.
Los resultados también sugieren que machos y hembras podrían utilizar mecanismos neuronales diferentes al enfrentarse al aislamiento.
Científicos lograron activar y desactivar el circuito
Una de las preguntas fundamentales era determinar si la actividad de este circuito realmente provocaba el aumento del consumo o simplemente aparecía como consecuencia de beber más alcohol.
Para comprobarlo, los investigadores recurrieron a la optogenética, una técnica que permite activar o inhibir determinados circuitos neuronales mediante pulsos de luz.
Cuando activaron artificialmente la vía cerebral en ratones machos que no habían permanecido aislados, los animales comenzaron a reaccionar al alcohol de manera similar a los que habían experimentado aislamiento y bebieron más.
Después realizaron el experimento contrario.
Al inhibir el mismo circuito en ratones machos aislados, el consumo de alcohol disminuyó.
Estos resultados proporcionaron evidencia de que la actividad de esta vía cerebral estaba involucrada causalmente en el comportamiento observado.
¿Los resultados pueden aplicarse a los humanos?
Los investigadores advierten que el estudio fue realizado en ratones, por lo que sus resultados no permiten concluir que el cerebro humano responda de la misma manera ante la soledad.
Sin embargo, Patel señaló que algunas de las diferencias observadas entre machos y hembras coinciden con patrones descritos previamente en investigaciones realizadas con personas.
El descubrimiento podría servir como punto de partida para estudiar con mayor profundidad las diferencias sexuales relacionadas con adicciones y otros trastornos neuropsiquiátricos.
A largo plazo, comprender este circuito también podría ayudar a identificar nuevas estrategias para abordar problemas de consumo de alcohol relacionados con el aislamiento social.
Por ahora, el hallazgo aporta una nueva pieza para comprender cómo una experiencia social como la soledad puede modificar físicamente la actividad cerebral y alterar el comportamiento, aunque serán necesarias más investigaciones para determinar qué tan relevante es este mecanismo en seres humanos.
