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Especialistas advierten sobre la elevada presencia de hígado graso entre habitantes de Monterrey y su área metropolitana, una condición que incluso ha recibido informalmente el nombre de “hígado regio” en algunos ambientes médicos.
La enfermedad ocurre cuando se acumula un exceso de grasa en las células del hígado y, aunque durante sus primeras etapas puede pasar inadvertida, con el tiempo puede provocar complicaciones graves.
Entre los factores relacionados con su desarrollo se encuentran el sobrepeso, la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico y las alteraciones en los niveles de grasas en la sangre.
En Nuevo León, además, especialistas apuntan a determinados hábitos alimenticios como un factor que podría contribuir al problema.
¿Por qué le llaman “hígado regio”?
Gabriela Urencio Curiel, especialista en nutrición clínica y geriátrica, señala que existen diferencias importantes entre la alimentación habitual del noreste de México y la de otras regiones del país.
El consumo frecuente de grasas, carbohidratos y azúcares, además de ciertos patrones alimenticios característicos de Nuevo León, puede incrementar los factores de riesgo relacionados con el hígado graso.
Aunque el consumo excesivo y crónico de alcohol también puede provocar acumulación de grasa en el hígado, la especialista señala que los factores metabólicos tienen un peso importante entre los pacientes de la región.
Actualmente no existe una estadística oficial que determine exactamente cuántas personas padecen hígado graso en Nuevo León.
Sin embargo, 7 de cada 10 adultos del estado presentan sobrepeso u obesidad, dos condiciones estrechamente relacionadas con el desarrollo de esta enfermedad.
Detectan hígado graso incluso entre niños de Monterrey
La situación no se limita a los adultos.
Yamilet Jiménez Colindres, especialista en imagenología del Centro de Radiodiagnóstico e Imagen, señala que cada vez se identifican más casos entre menores de edad y refiere haber detectado la condición incluso en un niño de 7 años.
Por otra parte, un estudio realizado en el Hospital Zambrano Hellion TecSalud identificó hígado graso en 111 de 411 pacientes evaluados durante un check-up, equivalente a cerca del 27% de la muestra.
De acuerdo con el gastroenterólogo Francisco Bosques Padilla, la edad promedio de estos pacientes fue de 50 años y entre ellos predominaban características como obesidad, síndrome metabólico, cintura elevada y niveles altos de glucosa en ayuno.
¿Qué complicaciones puede provocar el hígado graso?
Uno de los principales problemas es que se trata de una enfermedad que generalmente avanza sin síntomas evidentes.
La acumulación de grasa puede progresar hacia inflamación y posteriormente provocar cicatrización del tejido hepático.
En etapas avanzadas, esta evolución puede derivar en cirrosis, insuficiencia hepática e incluso cáncer de hígado.
Algunas personas pueden experimentar cansancio, malestar general, molestias en la parte superior derecha del abdomen, trastornos del sueño u oscurecimiento y engrosamiento de la piel del cuello o las axilas.
Sin embargo, muchos casos son descubiertos de manera accidental mediante análisis de rutina o estudios de imagen solicitados por otras razones.
El hígado graso puede ser reversible
Los especialistas destacan que el hígado tiene capacidad de recuperación, especialmente cuando la enfermedad es detectada en etapas tempranas y se controlan los factores metabólicos asociados.
Bosques Padilla señala que los cambios en el estilo de vida constituyen una parte fundamental del tratamiento.
Una reducción de al menos 7% del peso corporal puede disminuir significativamente la inflamación y el daño celular, mientras que pérdidas superiores al 10% pueden generar mejoras todavía mayores en determinados pacientes.
La actividad física aeróbica y de resistencia también ayuda a disminuir los triglicéridos acumulados en el hígado.
A esto se suma una alimentación adecuada que reduzca el consumo de grasas saturadas, grasas trans y azúcares refinados, siempre considerando las necesidades individuales de cada paciente.
¿Cómo detectar el hígado graso?
Los estudios de imagen constituyen una de las principales herramientas no invasivas para identificar acumulación de grasa en el hígado.
También pueden realizarse pruebas de laboratorio como parte de una evaluación médica, aunque sus resultados por sí solos no siempre permiten descartar la enfermedad.
Herramientas como el FibroScan permiten evaluar de manera no invasiva características relacionadas con la acumulación de grasa y la fibrosis hepática.
La biopsia continúa siendo una herramienta diagnóstica definitiva para determinadas situaciones, pero debido a que se trata de un procedimiento invasivo, su utilización debe ser evaluada individualmente por especialistas.
Ante el aumento de factores de riesgo, los médicos recomiendan mantener hábitos saludables y acudir a revisiones médicas periódicas, especialmente en personas con obesidad, diabetes, síndrome metabólico u otras condiciones asociadas.
