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Han pasado 20 años desde que Plutón dejó de ser considerado oficialmente un planeta, pero aquella decisión no consiguió resolver definitivamente una de las preguntas aparentemente más sencillas de la astronomía: ¿qué es exactamente un planeta?
Los nuevos descubrimientos han hecho que responder sea incluso más complicado.
Astrónomos han encontrado alrededor de otras estrellas mundos que desafían las categorías tradicionales: planetas que vagan solos por el espacio, objetos del tamaño de Júpiter que orbitan entre sí y hasta un mundo gigante que gira alrededor de una enana marrón, mientras esta última orbita una estrella.
“Sabemos qué es un triángulo. Sabemos qué es un virus. No deja de sorprenderme que los astrónomos no hayan dado con una definición precisa de la palabra ‘planeta’”, señaló Jean-Luc Margot, astrónomo de la Universidad de California en Los Ángeles.
¿Por qué Plutón dejó de ser un planeta?
Durante décadas, la respuesta parecía sencilla.
El sistema solar tenía nueve planetas y Plutón, descubierto en 1930 por el astrónomo Clyde Tombaugh, ocupaba el último lugar.
El problema apareció cuando los científicos comenzaron a descubrir numerosos objetos helados en el cinturón de Kuiper, la misma región donde se encuentra Plutón.
La situación se complicó todavía más con el descubrimiento de Eris, un objeto ligeramente menor en diámetro que Plutón, pero más masivo.
Si Plutón era un planeta, ¿Eris también debía serlo? ¿Y cuántos objetos similares terminarían entrando en la lista?
Las tres condiciones para ser considerado planeta
En 2006, la Unión Astronómica Internacional (UAI) intentó resolver el problema mediante una definición oficial.
Para ser considerado planeta dentro del sistema solar, un objeto debe cumplir tres condiciones:
- Orbitar alrededor del Sol.
- Tener suficiente masa para que su propia gravedad le dé una forma aproximadamente redonda.
- Haber “limpiado” gravitacionalmente su vecindad orbital, es decir, dominar dinámicamente la región alrededor de su órbita.
Plutón cumple las primeras dos condiciones, pero no la tercera.
Por ese motivo fue reclasificado como planeta enano.
La decisión generó un debate que continúa dos décadas después.
El problema es que descubrimos miles de mundos fuera del sistema solar
La definición de 2006 tenía una limitación evidente: hablaba específicamente de cuerpos que orbitan el Sol.
Eso deja fuera a los miles de mundos encontrados alrededor de otras estrellas.
Actualmente se conocen alrededor de 6 mil exoplanetas, y su enorme diversidad ha obligado a los astrónomos a utilizar criterios adicionales para clasificarlos.
En 2018, la UAI adoptó una definición de trabajo para los exoplanetas que contempla cuerpos que orbitan estrellas, enanas marrones o remanentes estelares y establece, entre otros criterios, determinados límites de masa.
Pero tampoco esa definición ha terminado con la discusión.
¿Realmente la Tierra ha “limpiado” su órbita?
Uno de los puntos más cuestionados continúa siendo precisamente el requisito utilizado para quitarle a Plutón su categoría de planeta.
Hablar de “limpiar la órbita” puede resultar confuso porque ni siquiera significa que absolutamente ningún otro objeto pueda compartir esa región.
La Tierra y Júpiter, por ejemplo, tienen asteroides y otros cuerpos asociados a regiones cercanas a sus trayectorias.
Lo relevante para algunos investigadores no sería eliminar literalmente todos los objetos, sino determinar si un mundo posee suficiente dominio gravitacional sobre su región orbital.
Precisamente ahí se concentran algunos de los intentos actuales por mejorar la definición.
Planetas que vagan solos complican todavía más la clasificación
Existen además los llamados planetas errantes, mundos que no orbitan actualmente una estrella.
Algunos pudieron formarse dentro de sistemas planetarios y posteriormente ser expulsados debido a interacciones gravitatorias.
Esto plantea otra pregunta: si un objeto se formó como planeta alrededor de una estrella y posteriormente salió expulsado de su sistema, ¿deja de ser un planeta simplemente porque ya no tiene una estrella que orbitar?
También se han descubierto los llamados JuMBOs, pares de objetos con masas comparables a la de Júpiter que orbitan uno alrededor del otro sin una estrella central.
Estos hallazgos muestran por qué establecer una frontera universal se ha vuelto tan complicado.
Un extraño mundo alrededor de una enana marrón reabre el debate
Uno de los casos recientes que mejor refleja el problema se encuentra en el sistema CD-35 2722, a unos 73 años luz de la Tierra.
Alrededor de su estrella existe una enana marrón, un objeto más masivo que los planetas gigantes convencionales pero sin suficiente masa para comportarse como una estrella normal.
La sorpresa llegó cuando los investigadores encontraron indicios de otro cuerpo, aproximadamente del tamaño de Júpiter, orbitando alrededor de esa enana marrón cada 171 días.
Entonces apareció un problema aparentemente sencillo: ¿cómo llamarlo?
¿Es planeta, luna o “exosatélite”?
Inicialmente, los investigadores consideraron describirlo como una exoluna, ya que orbita otro objeto que a su vez acompaña a una estrella.
Pero llamar “luna” a algo comparable en tamaño con Júpiter generó dudas.
Llamarlo planeta tampoco resolvía el problema.
El equipo terminó utilizando el término “exosatélite” como una forma más neutral de clasificarlo.
Una encuesta informal realizada entre más de 100 astrónomos durante una conferencia sobre exoplanetas reflejó la falta de consenso: alrededor del 5% lo consideró una luna, 20% un planeta y aproximadamente 60% prefirió llamarlo exosatélite.
Científicos buscan una nueva definición de planeta
Jean-Luc Margot y otros investigadores han propuesto modificar la forma de determinar si un objeto domina gravitacionalmente su órbita.
En lugar de exigir que una región orbital esté literalmente libre de otros cuerpos, su método analiza factores como la masa del objeto y su distancia respecto a la estrella para calcular si posee suficiente influencia gravitatoria para dominar esa zona con el paso del tiempo.
Aplicando esos criterios, existe una separación clara entre los ocho planetas del sistema solar y objetos como Plutón y Eris.
Los exoplanetas conocidos también entrarían dentro de la categoría de planetas bajo esta propuesta.
Sin embargo, objetos errantes y sistemas como los JuMBOs seguirían fuera debido a que no orbitan una estrella, enana marrón o remanente estelar.
Plutón podría no ser el último gran debate
La propuesta no fue sometida a discusión durante la Asamblea General de la UAI celebrada en 2024 y todavía no está claro si será presentada nuevamente para la reunión prevista en 2027 en Roma.
Mientras tanto, la astronomía continúa encontrando objetos que desafían las categorías existentes.
La paradoja es que cuanto más conocemos sobre otros sistemas planetarios, más difícil resulta establecer una definición que funcione para todos los mundos posibles.
Dos décadas después de la histórica reclasificación de Plutón, los astrónomos tienen miles de nuevos planetas para estudiar, pero todavía no cuentan con una definición universal capaz de responder sin excepciones a una pregunta básica: ¿qué es realmente un planeta?
