El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró al brote del nuevo coronavirus como pandemia mundial, ante el rápido aumento de contagios fuera de China.
Durante una conferencia de prensa, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó que en las dos semanas previas los casos internacionales se habían multiplicado por 13 y el número de países afectados se había triplicado. El organismo pidió a los gobiernos aplicar medidas urgentes para contener la propagación del virus.
Entre las recomendaciones iniciales se incluyeron el aislamiento de personas con síntomas respiratorios leves y el distanciamiento social, incluso en países que aún no registraban contagios.
El virus responsable de la enfermedad, el SARS‑CoV‑2, fue detectado principalmente en muestras respiratorias, aunque investigaciones también identificaron presencia viral en heces, lo que sugirió posibles rutas adicionales de transmisión.
La enfermedad, conocida como COVID‑19, puede provocar desde síntomas leves similares a un resfriado hasta complicaciones graves como neumonía, insuficiencia respiratoria o daño multiorgánico, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades previas.
