La escalada de tensiones en Irán y en la región del Golfo Pérsico podría afectar la producción y distribución de urea, uno de los fertilizantes más utilizados en la agricultura mundial.
La urea es un compuesto químico fundamental para los cultivos, ya que aporta nitrógeno, un nutriente esencial que permite a las plantas crecer con mayor rapidez y producir más alimentos. Diversos estudios indican que cerca de la mitad de la producción mundial de alimentos depende de fertilizantes sintéticos basados en nitrógeno.
Gran parte del sistema de producción de estos fertilizantes está vinculado a Oriente Próximo, donde se ubican importantes plantas industriales que fabrican insumos clave como amoníaco y azufre.
Además, el comercio global de estas materias primas depende en gran medida del Estrecho de Ormuz, por donde transita entre una cuarta parte y un tercio del tráfico mundial de insumos para fertilizantes, así como cerca del 35 por ciento de las exportaciones globales de urea.
La reducción del tránsito marítimo en la zona y los daños a instalaciones industriales han comenzado a generar preocupación en los mercados agrícolas, ya que cualquier interrupción prolongada podría afectar los costos de producción de cultivos básicos como trigo, maíz y arroz.
